~Blanca González Rosas | El color en la fotografía de Yolanda Andrade

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Reconocida en las pasadas décadas de los ochenta y noventa por sus “encuentros urbanos” de fuertes matices en blanco y negro, realizados en fotografía directa y con tecnología analógica, Yolanda Andrade (México, 1950) optó en el siglo XXI por una transformación creativa que incide en la identidad del documentalismo fotográfico.

 

Interesada tanto en el flujo que existe entre la iconografía artística y la popular como en el devenir independiente y errático que adquieren los objetos destinados a usos ornamentales – entre otros, pinturas y reproducciones de obras de arte famosas, maniquíes, retratos amorosos, figuritas decorativas o religiosas–, Andrade desarrolló un lenguaje basado en el encuentro de circunstancias urbanas en las que, a manera de un escenario, sobresalía la presencia de imágenes o huellas culturales que eran atrapadas o acogidas por otra imagen: la fotografía.

 

Curiosa ante las posibilidades de las tecnologías digitales, en 2003 inició un proyecto que, trabajado a partir de estéticas cromáticas, incide en la alteración del verismo documental. Concebidas ya no como la representación de una realidad, sino como el soporte icónico para desarrollar una idea sobre la realidad, las tomas directas son utilizadas por la artista como un esbozo para encimar dos visiones: la que mira y la que inventa. Realizada a partir de las posibilidades emotivas y seductoras del color, la fotografía actual de Yolanda Andrade oscila entre la verdad, la ficción y la simulación.

 

Emparentadas con su obra analógica por la cuidada descripción de los elementos que configuran la escena, las imágenes perturban el orden del documentalismo fotográfico a través del uso del color. Saturados, limpios, estridentes y brillantes, los colores, lejos de percibirse como cómplices de una mentira, se disfrutan como evocadores de circunstancias reales –no realistas– que no se ven a simple vista. Entre ellas, la afectividad del gusto cuando es indiferente a ser calificado como corriente o kitsch, la alegría independiente a la bonanza económica, la vitalidad y globalidad del graffiti, la tolerancia de cultos.

 

Trabajados como entes protagónicos que enfatizan actitudes, construyen atmósferas y transfiguran estereotipos, los colores en la obra de Andrade se convierten en una ambivalente y dramática frontera entre la verdad y la ficción, la realidad y la simulación, el afecto y el rechazo, la sensualidad y el dramatismo.

 

Interesada en promover y mantener el valor de la fotografía mexicana de autores de trayectoria media, la galerista Patricia Conde presenta, en su galería del Distrito Federal, una selección de las series Imágenes mexicanas, India, Calcuta y Varanasi, y París, un diario de viaje. Integrada por 21 fotografías realizadas entre 2004 y 2010, la exposición Obsesiones y Analogías de Yolanda Andrade es una espléndida propuesta para encontrar, como cita la artista, el misterio de lo fantástico en lo cotidiano.

 

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Revista Proceso no.1812 ,24 de  julio de 2011, Pág. 63

https://i0.wp.com/i.imgur.com/lZgxqh.jpg

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