Archive for ‘[ OPINIÓN ]’

25 enero, 2012

~SERGIO AGUAYO: Los 56 y el 53

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Dice una encuesta que la sociedad capitalina es la más organizada, informada y criticona del país. Pese a las virtudes cívicas el grueso de los gobernantes del DF compite en mediocridad. Con ese criterio, ¿qué hacer en este año electoral?

 

El PAN y el PRD presumen justificadamente a sus candidatos. Y sí, en Isabel Miranda de Wallace y Miguel Ángel Mancera tienen buenos aspirantes que seguramente se completarán con Beatriz Paredes por el PRI. Pongo el acento en el PRD por la fuerza que tiene en la capital y porque en julio próximo también votaremos por 16 jefes delegacionales y 40 diputados locales (excluyo a los plurinominales). El objetivo es evitar otra camada de políticos mediocres e insensibles.

 

La "Encuesta Nacional de Valores: lo que une y lo que divide a los mexicanos, 2010" (http://banamex.com/envud/) es una mina de información sobre nuestra diversidad porque permite apreciar las diferencias en la cultura cívica de las 32 entidades. Según este levantamiento, la capital tiene una sólida cultura democrática y observa críticamente a los principales actores. Incluyo unas cuantas cifras comparando a la capital con el resto del país: "Nunca o rara vez confían en: partidos políticos": DF, 89% y Nacional, 78%; gobierno de la entidad: DF, 79% y Nacional, 63%; gobierno delegacional o municipal: DF, 79% y Nacional, 65%; y, finalmente, televisión: DF, 72%; Nacional, 31%".

 

Me siento representado en estos porcentajes porque aun cuando valoro los avances tenidos en los últimos cuatro gobiernos de mayoría perredista, siento que se han quedado cortos por sus inconsistencias e insuficiencias. Desde otro punto de vista, puede uno estar razonablemente satisfecho con los jefes de gobierno y profundamente inconforme con asambleístas y delegados.

 

Hace unos meses El Universal (9 de mayo de 2011) publicó un interesante reportaje según el cual 18 asambleístas entrarían en la categoría de "ninis", porque "ni proponen leyes, ni dan solución a la gestión de sus representados". Los 18 destacaban por sus faltas, sus breves estancias en el recinto, su "escasa participación en el diseño de leyes y [su] distanciamiento con la ciudadanía".

 

La situación empeora en las delegaciones donde florece la ineficiencia y la corrupción. Como vecino del sur he observado la devastación de los bosques en la Magdalena Contreras, Álvaro Obregón y Tlalpan. En esos reductos de tribus perredistas se toleran invasiones de zonas protegidas y se aprueban cambios de uso de suelo sin tomar en cuenta la suficiencia de vías de acceso, servicios o medio ambiente. El deterioro en la calidad de vida es tan palpable como los congestionamientos.

 

Un caso paradigmático es la Supervía. Buena parte del conflicto viene de que el gobierno central no hizo una consulta pública, ignoró los motivos de los inconformes y desatendió una recomendación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. En el largo conflicto por la Supervía ha sido posible aquilatar la mediocridad e incongruencias del delegado y de quienes se dicen representar a estas comunidades.

 

Como la Supervía no es el único conflicto entre ciudadanía y gobierno, ha ido creciendo la insatisfacción con la clase política. Las llamadas de atención están a la vista: entre 1997 y 2009 han caído las preferencias por el PRD; en la última elección federal se duplicó el porcentaje de capitalinos que anuló su voto (de un 4 a 5% pasó a un 10%). Por tanto, es lógico que, según una encuesta de Reforma de noviembre de 2011, un 53% de capitalinos sigamos dudosos sobre cómo manejar las boletas locales.

 

¿Qué hacer? Una posibilidad es abstenerse como lo hizo el ¡59%! de los capitalinos en las elecciones locales de 2009. La otra es acercarse críticamente a las urnas y ello conduce de manera casi inevitable al voto diferenciado. En otras palabras, cada nivel de gobierno hay que tratarlo por separado dependiendo del historial y propuestas de los respectivos candidatos. Lo peor que podríamos hacer es dejarnos llevar por la simpatía hacia algún aspirante a la Jefatura de Gobierno y darle nuestro voto a todos los postulados por el mismo partido. Puede uno cruzar la boleta correspondiente a Jefe o Jefa de Gobierno y anular el voto si no convence ninguno de los candidatos a delegado o asambleista. En otras palabras, lo que propongo es que el 53% de los indecisos prestemos atención a los 56 aspirantes a los otros cargos.

 

Esta misma fórmula puede aplicarse en la elección federal en donde los individuos se esfuerzan en diferenciarse. Acepto que hay clarísimas divergencias en el historial de Peña Nieto y López Obrador. Sin embargo, ambos vienen arropados por estructuras partidistas corrompidas en sus métodos de selección de candidatos. Si además nos involucramos en la vida pública demostraríamos la solidez de nuestra cultura cívica.

 

Comentarios:

 

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Colaboraron Rodrigo Peña González, Pilar Tavera Gómez y Maura Roldán Álvarez.

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15 enero, 2012

~Luis Villoro: Esquela de luz

 

 

La dramaturga Bárbara Colio logró una metáfora perfecta de la historia anquilosada. Su obra El día más violento, impecablemente dirigida por Mauricio Jiménez para la Compañía Nacional de Teatro, ocurre entre andamios. La protagonista es Carmen Serdán. Muchos años después de su muerte, regresa a una realidad donde los hechos de sangre sirven para erigir un confuso e interminable monumento.

 

Así como algunas máscaras dicen más que el rostro en que se apoyan, en un país sin brújula los andamios pueden ser más expresivos que las construcciones.

 

La Estela de Luz ha sido repudiada de tantos modos que ya merece el sobrenombre de Faro de las Lamentaciones. Desde el principio, el proyecto fue un despropósito monumental. La convocatoria invitó a diseñar un arco para conmemorar el bicentenario. Dejemos a un lado el reparo menor de que en la historia de las ciudades el arco se asocia con triunfalismos romanos y napoleónicos bastante alejados de la valoración de nuestra patria. Lo decisivo es que se propuso una forma concreta y numerosos arquitectos ofrecieron respuestas de interés. ¿Qué hizo el jurado? Premiar una torre.

 

André Breton volvió a estar en lo cierto: México es el país donde el surrealismo ocurre en la vida diaria. Poco después, el arquitecto Miquel Adrià escribió un valiente artículo en Reforma, criticando la resignación de su gremio para participar en un concurso animado por la futilidad ornamental.

 

El proyecto ganador, a cargo de César Pérez Becerril, carecía no sólo de chiste sino de posibilidad de ser visto. Alineado junto a varios edificios (uno de ellos en construcción), no contaba con una perspectiva que pudiera realzarlo.

 

Mathias Goeritz y Luis Barragán idearon las Torres de Satélite para que se alzaran al fondo del paisaje como un colorido espejismo. A medida que el entorno se volvió más abigarrado, perdieron su condición de isla fantástica, pero aún es posible advertir la original determinación que las colocó en ese lugar.

 

No ocurre lo mismo con la Estela de Luz, que además se parece demasiado al Faro del Comercio, que el propio Barragán edificó en la Macroplaza de Monterrey.

 

Pérez Becerril es ajeno a lo que ocurrió después, que fue lo peor. El costo de la Estela subió de 393 a más de mil 35 millones de pesos. De acuerdo con el Colegio de Ingenieros Civiles, debió haber costado la mitad. En un acto promocional del tráfico de influencias, el gobierno federal designó como responsable de la construcción a un empleado de Gutsa, la compañía que debía edificar la torre.

 

En El cántaro roto, Heinrich von Kleist retrata a un juez encargado de investigar un crimen que él cometió. La trama parece una parábola del México del bicentenario. El gobierno federal se celebró a sí mismo con una obra que permitió el latrocinio.

 

Si Barragán trabajó con aplanados y colores populares mexicanos, la Estela destinada a festejar nuestra identidad necesitó de cuarzo comprado en Brasil y cortado en Italia. Lo más mexicano del proyecto era la tierra en que se hundía (y cuya ductilidad fue mal calculada, obligando a excavar a mayor profundidad).

 

Hay quienes piensan que la impuntualidad es típicamente mexicana. Incapaces de respetar virtudes patrias, los constructores respetaron ese prejuicio, con tal enjundia que el edificio quedó listo más de un año después de los pomposos festejos de septiembre de 2010. Esto obligó a una molesta comparación con el dictador Porfirio Díaz, que en 1910 inauguró a tiempo el Ángel de la Independencia y el nuevo alumbrado de la Ciudad de México. ¡Qué moderno parece nuestro pasado!

 

Varios funcionarios han sido inhabilitados y seguramente habrá otras sanciones. Este impulso correctivo no anula lo fundamental: ¿vale la pena gastar tanto en un adorno que ni siquiera lo es? En estas mismas páginas, el caricaturista Calderón mostró con sagacidad que, una vez encendida, la Estela de Luz recuerda al monótono anuncio de zapatos Canadá que obligaba a entrecerrar los ojos al transitar por Insurgentes.

 

En el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, el artista Thomas Glassford ha creado una notable escultura lumínica, inspirada en el dios nahua de la renovación, Xipe Totec. El antiguo edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, adquirió otra piel. En la noche, el bloque vertical se transforma en un bulto de sombra iluminado por el tiempo, que lastima y regenera. La Estela de Luz no resiste la comparación con el espléndido Xipe Totec de Glassford.

 

Prueba en piedra de la corrupción, fastuoso derroche en una nación donde la Auditoría Superior de la Federación informa que 50 mil escuelas no tienen agua potable, la Estela es un agravio de 104 metros.

 

El día más violento, de Bárbara Colli, muestra que en un escenario donde las metas están en trámite y los resultados son intangibles, ningún monumento resulta más elocuente que un andamio.

 

No hubo luz en el proyecto de Paseo de la Reforma. Felipe Calderón, presidente de un país con 50 mil muertos, inauguró una esquela.

 

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http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/698040.esquela-de-luz.html

 

https://i0.wp.com/www.siempre.com.mx/wp-content/uploads/2012/01/estela-de-luz-foto.jpg

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