Archive for ‘[ MIGUEL ANGEL GRANADOS CHAPA ]’

31 julio, 2011

~Miguel Ángel Granados Chapa: Berganza, un pícaro en la política

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Confieso que he vencido un rubor al escribir estas líneas. Un espacio tan valioso como las páginas de Proceso debería ser empleado para abordar temas de trascendencia, los que preocupan a los lectores de esta revista, es decir, a los ciudadanos que desean participar en la vida pública y lo hacen a partir de informaciones y análisis que merecen su confianza. Pero el examen de la picaresca política nacional a través de un espécimen que la sintetiza y representa es también una labor de interés público. Aspiraría a que después de conocer la vida de un pícaro los electores se abstuvieran de llevar a las cámaras o a la función pública a alguien más con las mismas características.

 

Me refiero a Francisco Xavier Berganza Escorza, un inocuo senador de la República que ha tenido lugar en la información política en estos días porque anunció que abandona el grupo parlamentario de Convergencia y se ha sumado al de Nueva Alianza, que va pepenando lo que puede para integrar un grupo parlamentario. En 2006 el Panal tenía sólo un miembro, el profesor Rafael Ochoa, que era entonces secretario general del SNTE, pues se hallaba en gracia ante la dueña de ese partido, Elba Ester Gordillo. Ahora, con Berganza, tiene ya cuatro miembros, pero aun si llegara a cinco, mínimo para integrar una fracción disfrutadora de gajes, ya no podrá constituirla. Se ha resuelto que sólo mantengan ese carácter los que se formen al comienzo de cada legislatura. Es el modo en que los partidos se protegen a sí mismos de las defecciones, sean mercenarias, coyunturales o por convicción.

 

No fue enteramente sorpresivo el tránsito de Berganza al Panal. En las recientes elecciones municipales en Hidalgo, Nueva Alianza, y no Convergencia, lo postuló para ocupar la presidencia municipal, que naturalmente perdió. Con la desvergüenza que lo caracteriza, luego de ser candidato de un partido distinto al que lo condujo al Senado, finalmente abandonó a sus compañeros dantistas y se fue con su música a otra parte.

 

No sé qué tan cierto sea ese refrán todavía en su vida. Lo cierto es que ingresó en la vida pública como tonadillero, de esos que las empresas disqueras y de espectáculos promueven por docenas durante breves lapsos y luego los dejan en la nada, el lugar del que no debieron haber salido.

 

Nacido en Apan el 19 de marzo de 1967, estuvo “11 años dedicado a la música como cantante y compositor, con el nombre de Francisco Xavier”. Fue un espontáneo de ese arte, el que se lanzó a practicar sin estudios formales. Su ficha oficial en la Cámara de Diputados, a la que ingresó en 1997, indica en el rubro de estudios: “licenciatura inconclusa de periodismo en la escuela de periodismo y arte en radio y televisión”, y una fórmula equívoca: “diplomado en la carrera de música de la Universidad Anáhuac”. Todo el mundo sabe que una cosa es una carrera universitaria y otra muy distinta un diplomado. Él mismo se dio cuenta de que era inconveniente expresar esa ambigüedad y suprimió ese dato al ingresar en la Cámara de Senadores. El diplomado que en ese caso dice haber cursado es uno en detección forense de la tortura, impartido en la UNAM por Amnistía Internacional. Pero no cesa de decir mentiras cuando establece que “tiene estudios de periodismo, arte, radio y televisión”.

 

Se dedicó a negocios varios a la par que grababa discos: “Copropietario de la agencia de viajes Visitando el Mundo, propietario del rancho El León, de engorda de ganado en Villa Victoria, estado de México”, en 1997, y en 2006 “empresario agroindustrial independiente, con base en Acaxochitlán, Hgo.”. También se ostentó en su ficha senatorial como “miembro del Colectivo de Artistas Plásticos del Estado de Hidalgo (desde 1998)”. Y se ufanó de haber sido “embajador musical de México, representante del país en foros de diversas capitales del mundo (1986-1996)”.

 

Aprovechando la popularidad que la farándula le había dado, fue utilizado para una maniobra dentro del PRI que se expresó a través de impulsar en el PAN su candidatura a la diputación federal por Tulancingo en 1997. No de modo enteramente sorpresivo, porque eso precisamente pretendía esa maniobra, ganó la curul. Y aunque no se afilió a Acción Nacional, sus mismos impulsores lo convencieron de ser candidato externo de ese partido al gobierno de Hidalgo. Mediante trampas, al punto de que una primera convención que lo eligió candidato tuvo que ser anulada, logró esa candidatura. Obtuvo la segunda votación más alta en la elección de febrero de 1999, 150 mil votos que el PAN no soñó hasta entonces en obtener jamás. No los ganó a la buena. Un extraño pero eficaz arreglo entre el gobierno estatal, el líder nacional panista Felipe Calderón y el derrotado aspirante a la candidatura priista José Guadarrama hizo que la votación tricolor que éste había obtenido en la contienda interna se canalizara hacia Berganza. Producto de esa maniobra fue que el ingenuo candidato del PRDPT (que antes pretendió sin éxito construir una alianza entre PAN y PRD) quedara en tercer lugar con poco menos de 90 mil votos. (Conozco bien el caso de ese candoroso aspirante, porque fui yo mismo.)

 

Aunque una de las razones esgrimidas por Calderón para no suscribir una alianza con el PRD fue la renuencia panista a las coaliciones, Berganza fue postulado por el PAN y el Partido Verde. Tras su derrota, Berganza volvió a su curul, pero sólo se mantuvo unos meses en la bancada blanquiazul. Defeccionó, se declaró independiente y poco después anunció su apoyo a Francisco Labastida, a cuya campaña perdedora se sumó en 2000. Arrojado así de la política, retornó a sus negocios particulares, pero las cosas no le funcionaron bien. De esa manera, dos años después necesitó un crédito de 700 mil pesos que le facilitó su amigo César Islas Hernández. Cuando más que vencido el término pactado para el pago Berganza se mostraba remiso a hacerlo, Islas Hernández le anunció que emprendería la cobranza por la vía judicial.

 

Según la orden de aprehensión que se libró en su contra en septiembre de 2004, el exdiputado quiso desembarazarse de esa molestia haciendo desaparecer a su acreedor. Organizó a tres de sus empleados para que secuestraran a Islas Hernández, lo forzaran a emitir un recibo por el importe del préstamo no cubierto y, de ser necesario, lo privaran de la vida. Los empleados se llevaron en efecto al acreedor, pero fueron identificados al hacerlo, por lo que fue impedido el desenlace mortal. Los autores materiales del secuestro denunciaron a su patrón, al que formalmente persiguió la justicia hidalguense. Pero se trataba de una simulación. En vez de aprehenderlo, y como extensión de la maniobra urdida en la contienda electoral del 99, el gobernador Manuel Ángel Núñez Soto hizo que se pagara con dinero público una deuda ajena, los 700 mil pesos, y que el acreedor se diera por satisfecho. No hubo desistimiento de su parte, porque él no había hecho la denuncia, y sin embargo, en los hechos, Berganza quedó a salvo de toda molestia, no obstante la gravedad de su conducta. En cambio, los trabajadores embaucados por Berganza fueron sentenciados a más de 20 años de cárcel cada uno.

 

Berganza volvió a tener dificultades con la justicia penal en 2006. Una joven mujer lo acusó de violación, realizada al típico estilo del macho mexicano: la subió por la fuerza a su automóvil y allí la atacó sexualmente. Denunciados los hechos, se expidió orden de aprehensión contra Berganza, quien ya para entonces había retornado a la política. Se había encompadrado con Dante Delgado y apareció como presidente de Convergencia en Hidalgo, y cuando se suscribió la Alianza por el Bien de Todos resultó, con su viejo amigo Guadarrama a la cabeza de la fórmula, candidato a senador. El fuerte efecto López Obrador propició la victoria de ambos. Tan intenso fue ese efecto, que el candidato priista derrotado (y por lo tanto elegido por minoría) fue el poderoso Jesús Murillo Karam.

 

A pesar de estar vigente la orden de aprehensión en su contra (pues sólo en agosto obtuvo amparo contra ella), Berganza no fue molestado durante la campaña (quizá porque apareció muy poco en la escena), y al ganar su escaño en julio pudo ser ungido por el fuero a partir de septiembre. Su presencia senatorial, como lo fue su papel como diputado, ha sido borrosa. A pesar de ello, él mismo y su siempre socio Guadarrama pretendieron que uno de los dos fuera candidato a gobernador, y previamente estorbaron la postulación de Xóchitl Gálvez a la cabeza de una coalición opositora. Duchos en maniobras sucias, las intentaron todas y con ello evidenciaron su complicidad con el gobierno local, que obstruyó en lo que pudo la participación de la ingeniera nacida en Tepatepec, hasta derrotarla, si no en la contienda interna como era el propósito, sí en una elección constitucional marcada por una abrumadora inequidad.

 

 Ahora Berganza se va plenamente de Convergencia a Nueva Alianza. Su sinuoso trayecto, la carrera de un pícaro, ha llegado a una nueva etapa. Esperemos otros capítulos, pues su inverecundia parece incesante.

 

Revista Proceso, No. 1813 , 31 de julio, 2011, México, Págs. 51 y 52

 

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8 julio, 2011

~MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA | Inexactitudes presidenciales

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PLAZA PÚBLICA

 

 

Como se dijo en este mismo lugar anteayer, era preciso que el presidente Calderón expresara su parecer en torno de las revelaciones de Elba Esther Gordillo y Miguel Ángel Yunes. Hubiera sido mejor que, al dar a conocer su versión de los hechos, se hubiera producido con verdad. Y no lo hizo. Apesadumbra a quien respeta la institución republicana, aseverar llanamente que el presidente Calderón mintió. Digamos, en consecuencia, que dijo poca verdad. O la envolvió en circunloquios para no aceptar que cedió una parte de la administración federal a una ciudadana particular (Gordillo lo es aunque tenga una intensa vida pública, y sean públicos asimismo los efectos de sus acciones) como consecuencia de haber entablado con ella un pacto político antes y no después de julio de 2006, una alianza para la calidad educativa. Un documento con ese nombre en efecto existe, pero no puede ser utilizado como disfraz del arreglo por el cual Gordillo contribuyó, de manera legal e ilegal, al resultado formal de la elección presidencial de año.

 

Gordillo no se refirió a la Alianza para la calidad de la educación, un ambiguo instrumento, entre laboral y académico, cuya instrumentación ha sido estorbada por los representantes magisteriales o manejada por ellos cuando se les ha permitido controlar algunos de sus aspectos. La firma de ese documento, que confunde la relación de trabajo entre el SNTE y la SEP (relación necesariamente bilateral) con indelegables decisiones de autoridad fue acompañada, y no se refirieron a ella Gordillo ni Calderón, con el nombramiento del yerno de la dirigente magisterial, y Fernando González Sánchez como subsecretario de Educación Básica y Normal.

 

La mejor excusa aducida por el presidente Calderón en su entrevista con León Krauze (una presencia y una voz fresca que escapa al gastado estilo informativo de Televisa y sus filiales) es que no hizo más que respetar hechos consumados. Sin mencionar a Fox, sino sólo aludiéndolo, recordó que su antecesor (y también contribuyente a su victoria), recordó que Gordillo ya disfrutaba en ese tiempo de las prebendas que él no hizo más que reconocer y respetar. Es cierto que Benjamín González Roaro, ahora director de la Lotería Nacional conforme al pacto refrendado, antecedió a Yunes en la dirección del ISSTE. Pero no es verdad que hubiera un pariente tan cercano a Gordillo como su propio yerno en el encargo de dirigir la educación básica y normal.

 

El pacto que Calderón pretende le sirva de coartada, entre Gordillo y Fox no surgió de servicios prestados de modo expreso ni por el SNTE ni por el Panal, al primer presidente panista, por la sencilla razón de que éste no existía aún y de que el primero formaba parte de la estructura priista sin lugar a dudas. Fox ganó por circunstancias diferentes a las que prevalecían en 2006. El IFE de 2000, que había ganado respeto y credibilidad entre los ciudadanos era muy otro seis años más tarde. En 2003 había sido configurado, con miras de largo alcance, en acuerdo entre Gordillo y la bancada panista en San Lázaro. Por eso no fue casual que Luis Carlos Ugalde, presidente del órgano electoral, se apresurara a declarar ganador de la contienda a Felipe Calderón sin contar con atribuciones para hacerlo y al emitir un veredicto mucho antes de que la autoridad competente lo hiciera. Ese anuncio prematuro resultó de tal modo parte del paquete de servicios ofrecido por Gordillo a Calderón.

 

Es verdad, como adujo el presidente entre las pruebas de su inocencia, que el Panal tenía su propio candidato presidencial. En efecto registró como tal a Roberto Campa. Pero fue público y notorio que el Panal instó a sus votantes a no sufragar en su favor, sino sólo por sus candidatos a legisladores. No hubo instrucción expresa, conocida, recuperable, para que votaran por Calderón y no por Campa. Pero el resultado de la operación evidenció su causa.

 

Que el pacto político se estableció antes de la elección y no después como pretende Calderón para no encarar la responsabilidad de haber contraído compromisos como contraprestación de su parte, se prueba también por la ostensible y conocida campaña de Gordillo en su favor y en contra de Roberto Madrazo, realizada entre gobernadores priistas, varios de los cuales se sumaron a la estrategia gordillista. Hay evidencia cierta de que al menos uno, Eugenio Hernández de Tamaulipas, obró con tal eficacia en el sentido acordado por Gordillo y Calderón, que mereció el agradecimiento expreso de Pedro Cerisola, antiguo compañero de gabinete del hoy presidente de la República.

 

Con sus propias palabras, es claro que la Alianza para la calidad educativa suscrita por Calderón no se restringía al ámbito de la enseñanza. El presidente dijo a León Krauze que la dicha ACE "implicó entre otras cosas, que se respetaran posiciones o perfiles que le habían sido reconocidos o negociados, no sé, desde la administración anterior". Calderón, sin embargo, no refutó la historia narrada por Gordillo para la génesis del acuerdo político, concertado antes de la jornada electoral.

 

De acuerdo con Gordillo, a ella no le quedó más remedio que pactar con Calderón. No podía ofrecerle la panoplia de sus recursos electorales a Roberto Madrazo, porque estaba interesada en que perdiera, no en hacerlo ganar. Andrés Manuel López Obrador, por su parte, no aceptó ni siquiera conocer la oferta. La rechazó de plano en función de quien la presentaba. Sólo quedaba el candidato del PAN y con él, no con el presidente electo, negoció Gordillo.

 

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http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/641404.inexactitudes-presidenciales.html

 

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